miércoles, 17 de febrero de 2010

¿Masoquismo?

Desde pequeña, sufro de ulceritas en la boca, o como también se les conoce [y yo suelo llamarles], aftas. Lo único bueno de que esto me suceda desde pequeña es que, por lo menos, estoy segura de que no se me pegó de besar a ningún pendejo. No sé cuán familiar les sea este asunto de las aftas, pero créanme que si no las han sufrido, tienen que dar gracias a sus dioses. Yo las detesto porque me han jodido la existencia desde que tengo memoria y aún ahora siguen dando lata.

Como aparentemente he de vivir con esta maldición, he hecho mi research (por internet y le he preguntado a mis dentistas) y resulta que algunas personas las tienen por herencia, otras sin razón aparente, a veces pasan cuando bajan las defensas y, obviamente, cuando uno se muerde. En lo personal, he llegado a pensar que me suceden por todas las anteriores.

Gracias a mi experiencia de 20 años en el asunto, no creo que exista algun tratamiento realmente efectivo en contra de esas cabronas. En la farmacia siempre tienen una sección de "remedios", pero en verdad lo que quieren es cogerte de pendejo. Por qué uno cae, se preguntarán. Les explico: la cosa es que uno llega tan desespera'o y tan encabrona'o a dicha sección que cae en las redes ¡una y otra vez! Créanme, yo sé el truco de esos cabrones y siempre termino cayendo. Es como un tipo que va al caserío buscando crack y lo que le dan es piedra caliza pa' que por lo menos se conforme con mirarlo en lo que llega la mercancía.

Ahora mismo, tengo en mi poder 2 "medicamentos" que dicen ser útiles en el asunto de curar las aftas; uno de ellos quizás les sea bastante familiar: Finafta.

Esto último es la inspiración detrás de esta entrada. Gracias a Finafta yo pude descubrir que los científicos y los doctores, al igual que mis maestros y profesores de ciencia me han mentido descaradamente una y otra vez, haciéndome creer que el corazón es quien late y que está en el pecho. ¡Mentirosos! ¡Yo sé por experiencia que el corazón esta en la boca por que cada vez que me pongo Finafta, puedo sentir latidos en el mismo centro de la cabrona ulcerita! Así que déjense de esas mierdas, que ya no les creo nada.

En el potecito marrón, de etiqueta rosada y tapa negra deberían intentar escribir los múltiples usos del Finafta, que podrán ser muchos, menos ponerle fin a las aftas.. En todos estos años de uso, nunca se me ha curado una más rapido que si no me pusiera nada. Otra vez, los sigo usando gracias a la desesperación y a la fe de que algo tiene que funcionar. Aunque... un momento, ¡es cierto! ¡La revelación! El Finafta funciona para que cese el dolor en el área afectada, ¡sí! Vean: una vez te lo aplicas, el dolor es tan intenso que los receptores de dolor simplemente 'se van de over'. Sí, esa es la fórmula mágica: sentir tanto dolor de momento, que luego no sientes nada.

El uso de este 'medicamento' también me ha ayudado a descubir que el dolor hace que uno salive con cojones, ya que una vez me pongo eso y me da el primer 'corrientazo', empiezo a babearme mas que los perros de Pavlov. En adición, he llegado a la conclusión de que salgan lágrimas de los ojos no hace falta llorar o bostezar: una gota de Finafta en una ulcerita = ojos llorosos en 1.3 segundos.

But wait, that's not all! Como si eso fuera poco, ¡también tiene propiedades milagrosas y reveladoras! Si alguna vez quieren saber si alguien esta vivo todavía, muerto o solamente comprobar que hable y que tenga sentimientos fuertes igual que todos nosotros (e.g. monjes), denle a probar la sustancia maligna dentro de ese potecito, dejándosela caer en una ulcerita y verán que no solo son iguales, sino que tienen un vocabulario más asqueroso que cualquier bichote de caserío; si estaba muerto, revive; y, si estaba vivo, ¡corre, cabrón, que el muerto vas a ser tú!

En fin, el Finafta y yo llevamos una relación muy larga y le vaticino muchos años más... por lo menos hasta que lo retiren del mercado por anuncios engañosos o por resultar ser perjudicial a la salud. Ahora los dejo, ¡me voy a auto-torturar!

martes, 9 de febrero de 2010

¡Alerta!

¡El internet esta destruyendo todo lo que considerábamos vida normal! Atentos.

He llegado a la conclusión de que sitios como Match.com e eHarmony.com atentan descaradamente en contra de los principios darwinistas. ¿Que solo el más apto sobrevive? Me imagino. ¡Eso era antes! ¿Qué pasa ahora? Es evidente que el grupo de personas a quienes van destinados esos servicios es un grupo selecto de personas: seres a quienes se les hace dificilísimo encontrar alguien con quien compartir, que de otra forma no encontrarían pareja y mucho menos se reproducirían. Estas compañías preservan, entonces, con la creación desmedida de nuevas "parejas de almas gemelas", genes que estaban destinados a desaparecer en esa solitaria generación. Claro, algunos podrán discutirme que los susodichos están demostrando algo de aptitud al conseguir este recurso y no quedarse jamón (o jamona) por el resto de su vida y admito que tienen razón al discutírmelo, pero mi punto es que no llegan a su meta gracias a sus propios esfuerzos, sino gracias a sus capacidades económicas. Pasan de ser un perdedor en la vida a ser un cliente satisfecho, más nada.

Por otro lado, tenemos a Facebook y Twitter. Aquí, si se fijan bien, ¡pasa lo contrario! Dejamos de ser clientes para convertirnos no en usuarios, sino en víctimas. Estos sites acaban en un abrir y cerrar de ojos con relaciones que de otra forma durarian quizás décadas con tan solo undir F5 y ver lo último en el News Feed. Parejas que tenían un brillante porvenir llegan a su fin antes de lo esperado 'gracias' a las monstruos en los que se han convertido las redes sociales... que se supone que nos unan. Por que ese es el propósito, ¿no? ¿Estar en contacto con todos? ¡Mjm, con todos, menos con tu pareja!

Ya identifiqué los problemas, entonces, ¿cuál es la solución? ¡Propongo cancelar todas nuestras cuentas y boicotear los sites!

No, no, fuera de broma: en verdad la solución es mucho más sencilla porque sencillamente no la hay; no existe, ni existirá, así que ni se preocupen. Lo mencionado anteriormente son simples by-products de la tecnología y tendremos que ir trabajando con los problemas que nos vaya trayendo conforme se sigan desarollando. En fin, todo recaerá en las necesidades sociales de la persona y la prudencia de cada cual.

miércoles, 13 de enero de 2010

Un par de -ismos

Una de las pocas razones por las que me gustaría haber nacido en otro rincón del mundo que no fuese Puerto Rico es el asunto de vivir en una sociedad [tan] machista y creo que ya se los había dejado saber. Aunque si bien todo el mundo conoce que el machismo se da en muchas otras partes del mundo y hasta más marcado que aquí (ej. cultura musulmana), no todos saben y hay que fijarse en que nosotras, las féminas latinas, nos encontramos en una encrucijada moral de la que, me atrevería decir, nos es imposible salir.

Me explico: como si el machismo en sí, no fuese suficiente problema, aquí las mujeres tenemos que intentar resolver lo que se conoce como el "Dilema de María", que es el conflicto entre marianismo y hembrismo.
  1. El marianismo es el rol de género en el que se espera que la mujer sea el soporte moral de la sociedad (y de la familia, claro, ya que familia = célula fundamental de la sociedad) solo por el hecho de haber nacido mujer. Tiene que encargarse del cuido y educación de los hijos, ser sumisa ante el hombre y se espera también que se sacrifique siempre que sea necesario por el bien de la familia. En adición a esto, debe tener menos experiencia sexual que el varón.
  2. El hembrismo, por otro lado, propone que la mujer debe ser capaz de sacar adelante a su familia en todos los aspectos (incluido el económico) y también de protegerla del varón, si fuese necesario. Aquí, se espera que mantenga satisfactoria la vida sexual de la pareja.

Si se fijan, cumplir con las exigencias de uno de los valores explicados anteriormente, cancela el otro y viceversa SIEMPRE. Esto afecta el autoestima de la mujer, pues crea aún más discrepancias entre lo que piensa de ella misma, cómo piensa que debería ser y cómo se presenta ante la sociedad, entre otros. ¡Aguanten, eso no es todo: a esta nefasta ecuación todavía le falta! Súmenle, por favor, otro valor latinoamericano que tenemos gracias a los malditos colonizadores españoles y al cristianismo: el fatalismo, que no es más que el pensar que venimos a la tierra a sufrir y que debemos cargar una cruz hasta el día de nuestra muerte.

En resumen, la mujer latina se encuentra en un constante conflicto emocional consigo misma y a la vez con la sociedad lo quiera o no, que la ha limitado grandemente hasta el día de hoy y lamentablemente la seguirá limitando hasta que estos valores evolucionen o, mejor aún, desaparezcan.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Agradezcan

Aunque no crean ni en la luz electrica o sean unos vendepatrias hijueputas, den gracias de vez en cuando por haber nacido aquí y contar con sus derechos de libertad de expresión.

Esa oración anterior [junto al título], la había escrito hace un tiempo y dejé eso como la introducción a una entrada del blog que nunca terminé. Ahora, par de meses después, vuelve a tomar importancia. Lo único que, después de ese corto tiempo, ya tiene que ser modificada y, en vez de agradecer, ahora hay que luchar para seguir gozando de nuestros derechos de libertad de expresión.

Ayer, le eché un vistazo al blog de Manolo Matos (Lo que me dicen las voces) y leí acerca de un proyecto de ley que quieren imponer aquí, en Puerto Rico, el cual limita nuestro derecho a la libre expresión vía internet. Mi compañero Manolo no es el único que se ha expresado en contra de este nuevo proyecto de ley, pues habemos muchos otros muy molestos con el asunto, como J. Darko de Cerebro Fucker, Ms. Consciencia desde su Descarga, Kedeus de La Letrina, Edwin Vazquez de Cargas y Descargas, más los que no conozco y los que faltan por quejarse y despotricar en contra de este gobierno de mierda.

Usualmente, vemos que los temas hablados en la blogosfera no se repiten muy a menudo. Yo, por ejemplo, trato de no repetir lo que mis compañeros han dicho por respeto y para no aburrir, pero hay ocasiones en las que amerita que todos repitamos hasta el cansancio ciertos temas y este resulta ser uno de ellos. La situación actual en Puerto Rico empeora día a día y, como dice Edwin Vázquez, "estamos frente a un gobierno que ha pasado de ser uno irresponsable a uno sumamente peligroso" porque atenta en contra de nuestros derechos y, no solo eso, sino que tras que le hemos aguantado los abusos, ¡ahora también quieren que hagamos buche!

Al parecer, ahora el ser "bloguero" se convertirá algo sucio y una forma de la cual nadie querrá ser identificado, como si fuese algo malo. Así como lo es decir que se es gay o ateo o independentista, ahora ser "bloguero" será en una razón para bajar la cabeza y esconderse por miedo a convertirse en parte de una nueva minoría marginada.

Pero nada, veamos el lado positivo de este asunto: unas vacaciones nunca vienen mal, puede que salgamos en las noticias y, por lo menos, sabemos que la pasaremos bien en corillo cuando nos toque pasar nuestra estadía de 6 meses en la cárcel.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

La apuesta

Lo que leerán a continuación se me ocurrió poco después de escribir "Corderitos" y la escribí más o menos para esa misma fecha, pero como resultó ser algo que no va acorde a mí, mis creencias, estilo usual, etc., no lo iba a publicar. Cambié de parecer justo ahora porque llevo ya un par de días sin escribir y no creo que la historia esté taaan mala como para merecer ser condenada a pasar toda su vida como un "borrador".

Ah, se me olvidaba: ¡ya mi blogsito cumplió 1 año! ¡Gracias por leer!

Bueno, a lo que vinimos:
***




"Cada vez son menos y menos los que creen en que existe un Dios..." Dijo con toda la mala intención posible, como suele hacer siempre. La mayoría--sino todos--sus comentarios siempre van en busca de incordiar hasta al más tranquilo e inocente de todos.

"Te apuesto lo contrario. Es más, te voy a probar que todos creen en algo. Tú verás..." Le respondió el otro confiado. "Tú verás." Repitió cuando el primero le viró los ojos como si no le importase.

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La puerta se abrió de golpe. "¡¿Niña, todavía no estás?! ¡Avanza, que se nos está haciendo tarde! ¡Avanza!"

La jovencita se levantó poco a poco. Las rodillas le dolían y tenía las piernas entumecidas por llevar tanto tiempo arrodillada en el piso del cuarto. Entre sollozos, recogió un bultito con un par de sus pertenencias y salió hasta la sala. "¡Mami, ya!" Le gritó a su madre, quien intentaba hacer una llamada telefónica.

"Puñeta, ni los cabrones teléfonos funcionan ya," le escuchó decir furibunda justo antes de que reventara el teléfono contra el piso. Las piezas volaron en todas direcciones, una pegándole a la niña justo en la cara. "¡Ay, perdón!" Gritó la madre al darse cuenta que su pequeña no sólo la había escuchado diciendo barbaridades, sino que también había recibido un golpe a causa suya y corrió a cuidar de ella. "Perdón, m'hijita, perdón," le decía mientras la abrazaba; se le salían las lagrimas al decirlo. "Vente, vámonos. Vámonos ya. Nos encontramos con tu papá y tu abuela allá."

Salieron al trote de la casa y, justo antes de internarse entre la muchedumbre que corría por las calles, la madre detuvo a su hija: "Si nos separamos, llegas hasta la plaza, donde siempre nos sentamos a darle comida a las palomas, ¿sí? ¿Me escuchaste? ¿Entendiste bien?" A todo esto, la niña solo la miraba en silencio y asentía con la cabecita. "Te amo, ven." La madre tomó de la mano y juntas comenzaron a correr con los demás.

"¡Juan! ¡Juan!" Gritó la mujer con desesperación al avistar, luego de unos minutos, a uno de sus vecinos que se dirigía en la misma dirección que ellas. "Juan, dime: ¿qué sabes?" Dijo casi sin aire y deteniéndose para respirar, haciéndose a su vez a un lado para que la multitud pudiera pasar sin llevárselos de frente.

"No mucho, sólo que es inminente." Respondió él de igual manera, pero manoteando como loco. "Escuché que le sugirieron al Padre moverse pa'... pa' la plaza, pero que no quiso. Dice que si va a pasar algo así, que su lugar es solamente en la Casa de Dios y qué sé yo qué carajos más."

"¡Ay! ¡Ay, Dios mio!" Replicó la madre con desesperación, su cara escondida tras sus manos. "Vamos, vamos. La esperanza es lo último que se pierde." Y tras esto, volvió a coger a su niña de la mano y los tres comenzaron a caminar rápidamente en la misma dirección en la que corrían todos los demás.

Llegaron a la plaza. El lugar estaba lleno, pero más llena aún estaba la Iglesia. Entre empujones y pisotones, se acercaron lo más que pudieron a ella, pero no había forma de tan siquiera entrar al vestíbulo del templo; estaba completamente abarrotado, lo que nunca. Tampoco se podían distinguir voces, solo se escuchaba un murmullo general acompañado de llantos. Aunque era indistinguible lo que cada persona decía, algo estaba claro: todos oraban. La niña podría escurrirse entre la gente y lograr acceso al Sagrado recinto, pero decidió quedarse junto a su mami: si algo iba a pasar, no quería encontrarse sola. "¿Y Papi?" Preguntó, pero no tuvo contestación; en realidad, su voz pareció nunca haber logrado salir de su cuerpecito. De repente, todo enmudeció o quizás todos ensordecieron, una luz intensa los cegó... y todo se hizo nada.

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"Ya, ya... ya ganaste." Le dijo en tono de aburrimiento el cizañero, mientras jugaba con sus manos.

"Te dije que todos creían en Mí."

lunes, 19 de octubre de 2009

Un chin de mala fe

una pizca de aburrimiento, un tanto de imaginación y, luego de terminada la receta, sazonarla con risas a gusto.

Este semestre, mi mejor amigo coge una clase conmigo. Lo quiero demasiado, pero tenía intenciones de joderlo... de joderlo por que sí. No sé, no me ha hecho nada, pero por alguna razón se me ocurrió que seria cómico para mí (aunque terrible para él) joderle la existencia un poco.

Estoy segurísima de que él no tenía ni idea de que mañana teníamos un examen de psicología de la sexualidad de 7 capítulos. No hemos hablado mucho estos días, pero hemos hablado lo suficiente como para yo poder haberle comentado alguito acerca del examen. De todas formas, no lo hice; lo que hice fue buche mientras yo acá me leía el material hasta las tantas de la noche. En todo momento, yo estaba esperando con ansias llegar al salon mañana y que él me preguntara que por qué todos se veían tan tensos y hablaban de 'un examen'.

"Si, mijo, el examen es hoy. ¿No lo sabías?"

Y ver su cara de desesperación luego.

"No, no te estoy tripeando, mano."

Seguir gozando.

Lamentablemente, la vida me privó de darme ese gustazo, pues ahora cuando me conecté para ver qué está pasando con la clase (que es híbrida), me fijé en que el profesor volvió a cambiar la fecha del examen y ahora esta pautado para la semana que viene. Lo sé: badtrip. Veremos qué más se me ocurre, mientras, guardaré cuidadosamente todos los ingredientes en la gaveta, cosa de tenerlos a la mano cuando se me vuelva a presentar la oportunidad.

viernes, 16 de octubre de 2009

Corderitos

...

"¿Viste el noticiero ayer?"

Asintió con la cabeza para luego añadir tranquilamente: "Y el periódico."

"¿Qué te pareció?"

"Tardaste mucho en preguntar."

"Es que no quería amargarnos el día. Además, no son temas que me gustan discutir frente a ellas..."

"Bah, a mí no me amargas nada con esto. Es más, la estaba esperando." Dijo tras la sombra de una sonrisa mientras se enderezaba un poco en su silla. "Fue más fácil de lo esperado; están sumisos. El escudo no miente: en verdad, son unos corderitos."

"Sí, ¿verdad?" Dijo tranquilamente mientras prendía su habano miniatura, traído expresamente para él desde Cuba. "¿Gustas?" Añadió luego, haciendo ademán para pasárselo.

"No, no fumo." Negó con la cabeza. "No necesito de ese tipo de cosas para relajarme. Para serte sincero, yo pensé que quizás necesitaría mucho más que eso, pero esto... esto es muy fácil."

"¡No es para relajarse, hombre! ¡Es para celebrar, anda!" Soltó entre carcajadas, mientras sacaba otro habanito y lo comenzaba a encender.

Y así pasaron su noche: relajados y en un lugar escondido en las afueras de la ciudad, donde se sabían seguros, un sentimiento que cada vez se les hacía más difícil conseguir conforme se acercaran al pueblo.

Y así pasaron su noche: enajenados y desentendidos del mundo a sus alrededores, donde se cuajaba un infierno en secreto silencio.



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