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lunes, 17 de mayo de 2010

Policías sin escrúpulos

Cuando me desperté el 14 de mayo, esta fue la primera cara que ví al encender la computadora para revisar las noticias del día. Poco después, ví el video de cómo se llevaban arrestado a este hombre y cómo ni tan siquiera le proveían información a su esposa de hacia dónde lo llevarían.

No lo conozco, pero lo admiro de igual manera. Qué no daría yo (y sé que muchos más) por que mi papá se preocupara por mí cuando estoy en alguno de estos asuntos. ¡Qué no daría yo por que tan siquiera lo entendiera! Qué no daría yo porque me dijera: "Yo te llevo y te busco, ¿qué te hace falta? Cualquier cosa, me llamas y yo vengo, no importa la hora." ...Pero a mi papá le importa más trabajar y salir a beber con sus amigotes.

Ahora, este padre, que sí es dedicado y que sí se sacrifica por sus hijos, miren cómo es recompensado: a macanazos y golpes. ¿Es justo? Me parece que no. Mientras su hijo está sufriendo hambre, él intenta que su sufrimiento pare y lo que hace es coger cantazos de manos de un policía, que lo más probable también tenga una familia que alimentar. Se entiende que los policías estan allá bajo órdenes de sus superiores, pero hay límites que ellos parecen no conocer.

Hay que buscar cómo hacerles entender que ellos son otro grupo obrero más. Que tienen que cumplir con sus labores, pero que eso no les da derecho a abusar. Que mantener el orden se puede lograr sin golpes. Que todos pueden llevar a cabo sus distintas funciones sin privarle de comer a los demás. Que ellos no son los únicos que tienen una familia por la que velar. Que, en realidad, esa familia somos todos nosotros y todos debemos velar por el bienestar común.

sábado, 20 de marzo de 2010

Debería ser más fácil

Cuando se trata de ayudar a los demás, yo usualmente soy quien ayuda y le sugiere a los demás seguir mi ejemplo e insisto. Pienso que con un poco que todos ayudemos, podemos hacer una gran diferencia: la cuestión es que todos cooperemos. Ahora soy yo la que se encuentra en una encrucijada.

Hace unos días, me entregaron un flyer donde informaban que se iba a estar haciendo un pasadía frente a casa de mi novio para encontrar un donador de médula ósea para una muchacha, a quien desconozco. Bien. Pues, en ese momento, no pensé ir porque, siendo sincera, tengo otros intereses, como 'twitear', leer y perder el tiempo, entre otras.

Cuando llegué a casa, me fijé que había un papel con la misma información que tenía mi flyer con un sobre encima. Nada dije. Al otro día, mi abuela estaba como loca buscando el papel y me estuvo rara su insistencia. Me dijo que era que quería donar dinero y que yo debería donar también. Le dije que "la que necesita donaciones soy yo" y seguí con lo mío. Poco después, consiguió el papel. Ahí aproveché para preguntarle si la conocía: es la esposa de un primo de mi papá, pero como quiera nadie aquí la conoce. El asunto es que se ve bien joven y la pobre tiene leucemia; necesita mucho dinero para el transplante de médula ósea, pero más importante: necesita conseguir un donante compatible y leí que solamente 1 de 40,000 personas es compatible. Eso es mucho... demasiado, diría yo.

Entonces, tengo la oportunidad de ir mañana a hacerme una prueba de sangre a ver si somos compatibles. Una vez vaya y me saque la sangre, de cierta forma estoy comprometiéndome a, que si somos compatibles, le voy a tener que donar. Es un proceso relativamente sencillo, pero como quiera me da mucho estrés y, de todas formas, uno tiene que ser ingresado en el hospital y el proceso se hace con anestesia general. Esto para ayudar a... un extraño. Sí, un extraño--extraña, para ser más especifica, que está casada, creo que hasta hijos tiene y que su vida depende de ello. SU VIDA. De cierta forma, aunque me cueste pensarlo y a su vez parezca que exagero, tengo la vida de una persona en mis manos.

Por eso admiro mucho a mi mamá. Tengo muchas diferencias con ella, demasiadas, en realidad, pero en cuanto a esto, es un ángel: ella esta consciente de la necesidad de una persona a tal grado de que, sin pensarlo, donaría eso o cualquier cosa que esté en su poder donar. Ella va a ir mañana a hacerse la prueba y me dijo que la acompañara. Le dije que sí la iba a acompañar. Luego, me dijo que me la hiciera también... No sé qué hacer.

miércoles, 13 de enero de 2010

Un par de -ismos

Una de las pocas razones por las que me gustaría haber nacido en otro rincón del mundo que no fuese Puerto Rico es el asunto de vivir en una sociedad [tan] machista y creo que ya se los había dejado saber. Aunque si bien todo el mundo conoce que el machismo se da en muchas otras partes del mundo y hasta más marcado que aquí (ej. cultura musulmana), no todos saben y hay que fijarse en que nosotras, las féminas latinas, nos encontramos en una encrucijada moral de la que, me atrevería decir, nos es imposible salir.

Me explico: como si el machismo en sí, no fuese suficiente problema, aquí las mujeres tenemos que intentar resolver lo que se conoce como el "Dilema de María", que es el conflicto entre marianismo y hembrismo.
  1. El marianismo es el rol de género en el que se espera que la mujer sea el soporte moral de la sociedad (y de la familia, claro, ya que familia = célula fundamental de la sociedad) solo por el hecho de haber nacido mujer. Tiene que encargarse del cuido y educación de los hijos, ser sumisa ante el hombre y se espera también que se sacrifique siempre que sea necesario por el bien de la familia. En adición a esto, debe tener menos experiencia sexual que el varón.
  2. El hembrismo, por otro lado, propone que la mujer debe ser capaz de sacar adelante a su familia en todos los aspectos (incluido el económico) y también de protegerla del varón, si fuese necesario. Aquí, se espera que mantenga satisfactoria la vida sexual de la pareja.

Si se fijan, cumplir con las exigencias de uno de los valores explicados anteriormente, cancela el otro y viceversa SIEMPRE. Esto afecta el autoestima de la mujer, pues crea aún más discrepancias entre lo que piensa de ella misma, cómo piensa que debería ser y cómo se presenta ante la sociedad, entre otros. ¡Aguanten, eso no es todo: a esta nefasta ecuación todavía le falta! Súmenle, por favor, otro valor latinoamericano que tenemos gracias a los malditos colonizadores españoles y al cristianismo: el fatalismo, que no es más que el pensar que venimos a la tierra a sufrir y que debemos cargar una cruz hasta el día de nuestra muerte.

En resumen, la mujer latina se encuentra en un constante conflicto emocional consigo misma y a la vez con la sociedad lo quiera o no, que la ha limitado grandemente hasta el día de hoy y lamentablemente la seguirá limitando hasta que estos valores evolucionen o, mejor aún, desaparezcan.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

La apuesta

Lo que leerán a continuación se me ocurrió poco después de escribir "Corderitos" y la escribí más o menos para esa misma fecha, pero como resultó ser algo que no va acorde a mí, mis creencias, estilo usual, etc., no lo iba a publicar. Cambié de parecer justo ahora porque llevo ya un par de días sin escribir y no creo que la historia esté taaan mala como para merecer ser condenada a pasar toda su vida como un "borrador".

Ah, se me olvidaba: ¡ya mi blogsito cumplió 1 año! ¡Gracias por leer!

Bueno, a lo que vinimos:
***




"Cada vez son menos y menos los que creen en que existe un Dios..." Dijo con toda la mala intención posible, como suele hacer siempre. La mayoría--sino todos--sus comentarios siempre van en busca de incordiar hasta al más tranquilo e inocente de todos.

"Te apuesto lo contrario. Es más, te voy a probar que todos creen en algo. Tú verás..." Le respondió el otro confiado. "Tú verás." Repitió cuando el primero le viró los ojos como si no le importase.

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La puerta se abrió de golpe. "¡¿Niña, todavía no estás?! ¡Avanza, que se nos está haciendo tarde! ¡Avanza!"

La jovencita se levantó poco a poco. Las rodillas le dolían y tenía las piernas entumecidas por llevar tanto tiempo arrodillada en el piso del cuarto. Entre sollozos, recogió un bultito con un par de sus pertenencias y salió hasta la sala. "¡Mami, ya!" Le gritó a su madre, quien intentaba hacer una llamada telefónica.

"Puñeta, ni los cabrones teléfonos funcionan ya," le escuchó decir furibunda justo antes de que reventara el teléfono contra el piso. Las piezas volaron en todas direcciones, una pegándole a la niña justo en la cara. "¡Ay, perdón!" Gritó la madre al darse cuenta que su pequeña no sólo la había escuchado diciendo barbaridades, sino que también había recibido un golpe a causa suya y corrió a cuidar de ella. "Perdón, m'hijita, perdón," le decía mientras la abrazaba; se le salían las lagrimas al decirlo. "Vente, vámonos. Vámonos ya. Nos encontramos con tu papá y tu abuela allá."

Salieron al trote de la casa y, justo antes de internarse entre la muchedumbre que corría por las calles, la madre detuvo a su hija: "Si nos separamos, llegas hasta la plaza, donde siempre nos sentamos a darle comida a las palomas, ¿sí? ¿Me escuchaste? ¿Entendiste bien?" A todo esto, la niña solo la miraba en silencio y asentía con la cabecita. "Te amo, ven." La madre tomó de la mano y juntas comenzaron a correr con los demás.

"¡Juan! ¡Juan!" Gritó la mujer con desesperación al avistar, luego de unos minutos, a uno de sus vecinos que se dirigía en la misma dirección que ellas. "Juan, dime: ¿qué sabes?" Dijo casi sin aire y deteniéndose para respirar, haciéndose a su vez a un lado para que la multitud pudiera pasar sin llevárselos de frente.

"No mucho, sólo que es inminente." Respondió él de igual manera, pero manoteando como loco. "Escuché que le sugirieron al Padre moverse pa'... pa' la plaza, pero que no quiso. Dice que si va a pasar algo así, que su lugar es solamente en la Casa de Dios y qué sé yo qué carajos más."

"¡Ay! ¡Ay, Dios mio!" Replicó la madre con desesperación, su cara escondida tras sus manos. "Vamos, vamos. La esperanza es lo último que se pierde." Y tras esto, volvió a coger a su niña de la mano y los tres comenzaron a caminar rápidamente en la misma dirección en la que corrían todos los demás.

Llegaron a la plaza. El lugar estaba lleno, pero más llena aún estaba la Iglesia. Entre empujones y pisotones, se acercaron lo más que pudieron a ella, pero no había forma de tan siquiera entrar al vestíbulo del templo; estaba completamente abarrotado, lo que nunca. Tampoco se podían distinguir voces, solo se escuchaba un murmullo general acompañado de llantos. Aunque era indistinguible lo que cada persona decía, algo estaba claro: todos oraban. La niña podría escurrirse entre la gente y lograr acceso al Sagrado recinto, pero decidió quedarse junto a su mami: si algo iba a pasar, no quería encontrarse sola. "¿Y Papi?" Preguntó, pero no tuvo contestación; en realidad, su voz pareció nunca haber logrado salir de su cuerpecito. De repente, todo enmudeció o quizás todos ensordecieron, una luz intensa los cegó... y todo se hizo nada.

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"Ya, ya... ya ganaste." Le dijo en tono de aburrimiento el cizañero, mientras jugaba con sus manos.

"Te dije que todos creían en Mí."

martes, 15 de septiembre de 2009

Blogueando arrebatá II

A veces pienso que mi percepción de la realidad no está bien, aunque también pienso que, entre las personas que me rodean y yo, la mía es una de las más acertadas. Al parecer, mi lado consciente se dió cuenta de que está mal, pero no decide ver la realidad como es porque mi visión imaginada resulta ser mucho mejor. Aunque sé que podría adaptarme a esa nueva (y verdadera) visión, no quiero y simplemente no lo haré. Mi visión está mejor porque, en mi realidad construida, yo soy una heroína y ellas siempre ganan, porque yo soy la protagonista... y esa nunca muere. (( Cabe aclarar que aunque escriba esto último, no quiere decir que vivo en una fantasía total ni que simplemente me rehúse a ver las cosas como son, sino que simplemente comparto la condición en que estamos todos al ver/crear/representar nuestra realidad. No sé si me logré explicar bien, pero bueno... ahí vamos.))

Es fácil imaginarte tu propia realidad: ahí eres inmortal y nada te toca, solo importas tú y tú eres el mejor, en fin, ¡eres toda una deidad! Solo te falta que el mundo se arrodille ante tí y te rinda
pleitesías. Te preguntas muchas veces por qué no lo hace, pero no le das mucho casco; eres un dios y nada más importa. Piensas que quizás no te alaban porque, pues, esos pobres bastardos en su vida humana tienen mentes muy sencillas como para lograr apreciar la compañía de un ser tan maravilloso como lo eres tú y no les perdonas, sino que los das por incorregibles. En tus capacidades divinas obviamente también existe el perdón, pero solo para tus iguales y como eres único, solo te perdonas a tí mismo. ¿Qué digo? Eres dios, nunca te equivocas y nada más importa.

Entonces, cuando te enfrentas a la realidad real (y valga mucho la redundancia en este caso) te das cuenta de porqué te la imaginaste todo diferente desde un principio y simplemente te propones seguir en la fantasía... total, siempre te ha funcionado, siempre serás un dios.

Sí, siempre serás un dios hasta que te topes de frente con la muerte o la enfermedad o cualquiera de esas cosas terribles en las que nunca nos gusta pensar, quienes no discriminan y les da igual si te crees dios o humano. Entonces, un día simplemente dejas de existir; todos siguen siendo dioses y a nadie le importa.

jueves, 12 de marzo de 2009

Munchies gratis

Cuando uno va a Burger King siempre tienen algo para que uno gaste chavos de más. Chavos que son necesarios. Siempre tienen algo que si para la MDA o para cualquier oranización sin fines de lucro, pero que como quiera necesita chavos pa' bregar. Entonces, siempre que tu terminas tu orden, te ofrecen algo de esas chucherías que venden bien rápido, cosa de que caigas en su trampa. Yo nunca caigo. 

Mi abuelo tenía una técnica que consistía en comprar lo que sea que le vendieran esa primera vez que se lo ofrecían y, cuando volvía, les decía que ya había cooperado y les enseñaba lo que sea que fuese. Cooperaba y no mentía: todos contentos. Bueno, pues, qué pasa? Pasa que yo modifique esa tecnica.

No tengo chavos para estar botando y decidí que cada vez que me ofrecieran, haría una pequeña puercá': les diría que ya cooperé... sin haber comprado un carajo, obvio. Puñeta, yo sí que soy mala (Nerdote, pa' que veas que no eres el único que tiene guille de maleante!). 

Hoy... hoy fue diferente. Por alguna razón, no dije que ya había cooperado como suelo hacer. Esta mañana, cuando me preguntaron "Desea cooperar con....?" yo les fui bien sincera y conteste: "Por el momento, no." Me dijeron el total y me dirigí a la ventanilla. Allí la muchacha tenía un crical con la orden o qué sé yo con qué, la cosa es que me volvió a preguntar que si quería cooperar comprando una pulserita ahí y, pues, como eran $10 que me acababa de dar mi abuela y ella hubiese cooperado, le dije que sí, que me la diera. Qué carajos, por un trapo de peso no me voy a morir, verdad?

La pulserita en verdad esta super tricky, lo cual me encabronó un poco, pero piché, porque, pues... La cosa es que me quede pensando después que ese dólar que acababa de botar me iba a hacer falta luego para comprarme mis munchies en la uni. Y hay gente que dice que "karma's a bitch", pero en este caso, fue súper nice conmigoooo! Cuando llegue a la maquinita de dulces, decía que tenía un dólar metí'o! Yes! Efectivamente: undí los botoncitos esos con mucho esfuerzo (para mí que tendre que empezar a alzar pesas na' más que pa' poder undirlos porque están duros con cojones!) y voilà! Munchies gratis! Y, como si eso no fuese alegría suficiente, me devolvió una peseta! What?! 

Oh, happy day...

miércoles, 10 de diciembre de 2008

A correazo limpio

Me acaban de enviar una noticia que decía que una persona había sido herida de bala por una discusión en una carretera en Aguada. Qué cojones.

La sociedad anda mal, pero es por nuestra misma culpa con esas mierdas de leyes que se están pasando.  Se tiene que proteger al que lo necesite, pero hacen leyes que joden también a los que solo quieren disciplinar porque rápido, si un papá le pega al nene que es un cabroncito, el nene llama al Departamento de la Familia y el padre que lo único que quería era ponerle un poco de vergüenza al nene, queda jodío con un caso en el tribunal y veinte cosas más. Entonces, los papás a veces optan por no disciplinarlos, por que... qué carajos? Se ahorran el mal rato, el nene no se encojona con ellos y tampoco terminan presos.

En casa, las cosas se van a hacer como se hacían antes. Es más, cuando yo tenga mis escuincles, los maestros de mis hijos tendrán permiso escrito de azotarlos cuando se lo merezcan. Tendrán mi número de teléfono y cuando eso suceda, tendrán instrucciones de llamarme. Cuando esos hijuelas lleguen a casa, les esperaré con correa en mano. Eso sí: no les voy a dar de abuso, sólo cuando se lo tengan merecido.

Ah, y ay de ellos si me amenazan con  que van a llamar al Dpto. de la Familia. Ahí sí que se jodieron! Van a coger de arroz y de masa... pa' que llamen, pero con razón!

martes, 25 de noviembre de 2008

Chorro de afrenta'os que son to's!

Me gusta mi trabajo (increíble, pero cierto)... lo que no me gusta son los cabrones que pasan por mi pasillo a joderme la paciencia. O sea, tras que uno les regala muestras, se ponen a pelear y a criticar?! En serio que me dan ganas de estrujárselos en la cara. Si estan fríos, que se jodaaaa! Son regala'os! Claro que se van a enfriar! Si uno los pica y pasan horas en lo que pasa otro bonche de mama'os a "probarlos". Si quieres uno calientito, ven y compra! 

Parece que caminan con los codos.  Hay algunos que se les nota lo afrenta'os que son en la cara. Vienen, te miran a los ojos, meten las dos jodias manos en la bandeja y se van. Vuelven al rato diciendo que es que tienen hambre. Carajo, si estas tan esmaya'o, por qué no compras?! Yo no sé, van a tener que poner un límite... o permitirnos salirle con cosas. Prefiero la 2da.

El que sea parte de mi trabajo estar allí y regalar esas pendejases, no significa que no me tienen que dar las gracias... o buenas tardes... o por lo menos algún gesto de que se dieron cuenta de que lo que esta aguantando la puta bandeja es una persona y no una estaca. Unos ni miran a uno tan siquiera... como si yo les fuese a decir algo por que cojan. Puñeta, pa' eso mismo me tienen ahí afuera!

Otra cosa... en verdad que la gente habla mierda! 
Hoy...
una señora: "Ay, deja coger uno, que la música estaaa...!" (( qué carajos tiene que ver la música con todooo?!?! ))
un señor: "Mira, los vendiste todos! Tan rápido!" (( no, se los jartaron to's, que es diferente; no vendí un carajo, no ves que los estoy regalando, es?! ))
un tipo ahí: "Esos son los que tienen carne adentro?!" (( no, cabrón! esto no son rellenos, ni piononos, ni alcapurrias, ni ninguna de esas mierdas grasientas que te jartas en Piñones! ))
una tipa que en verdad me encabronó a otro nivel: [mientras habla por teléfono y sus 20 nenes arrazan con los contenidos de la bandeja] "Mira, que le llevan a la señora todos las muestras". (( señora?! me cagüen su madre mil millones de veces!! yo que me siento vieja y viene esta hija de la gran puta a decirme ni que señora. es que es ciega?! si se nota que soy una fucking nenita! ))

Eso era todo. 

miércoles, 22 de octubre de 2008

'No' a los carros de lujo

Esperando por un estacionamiento hoy en el parking de la universidad, ví algo que me molestó con cojones: un chamaquito--con sello de segundo año--guiando ni que un Infinity rojo (no conozco el modelo, pero se notaba a leguas que es nuevo). Ah, y con un guille cabrón. O sea, lo más probable tendrá... qué se yo, 18, 19 y ¡¿ya tiene ese carro?! Definitivamente, los padres están haciéndole a los hijos un daño en vez de un favor al darle lujos como esos. Está bien que le compren un buen carro, pero esto ya se pasa de la raya.

Cuando yo estaba en la escuela superior, había días en los que madrugaba pensando que quizás sería en vano porque no sabía si podía llegar o no al colegio. Otras veces, sí tenía con quien ir, pero no sabía cómo iba a llegar a mi casa por la tarde; siempre me iba con la mentalidad de que pudiese ser que tuviese que caminar del pueblo a casa. ...Me alegra poder decir que soy vivo ejemplo de que quien tiene ganas de estudiar, estudia pase lo que pase.

Cuando yo tenga mis hijos, si les puedo proveer carro, lo haré sin reparos. Eso sí... de estar lo que se dice 'podría en chavos', por más que me jodan de que quieren un "be eme" o un "mercedeh" o cualquier comemierdería de esas, la respuesta es NO. No, no y no. Que se raspen pa'l carajo y aprendan a ser humildes, coño, porque demostrarle a los hijos que son queridos no significa complacerles con cada capricho que tengan.

¡Ah! Ya me siento mejor. Esto definitivamente es una terapia.
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