Cuando me desperté el 14 de mayo, esta fue la primera cara que ví al encender la computadora para revisar las noticias del día. Poco después, ví el video de cómo se llevaban arrestado a este hombre y cómo ni tan siquiera le proveían información a su esposa de hacia dónde lo llevarían.No lo conozco, pero lo admiro de igual manera. Qué no daría yo (y sé que muchos más) por que mi papá se preocupara por mí cuando estoy en alguno de estos asuntos. ¡Qué no daría yo por que tan siquiera lo entendiera! Qué no daría yo porque me dijera: "Yo te llevo y te busco, ¿qué te hace falta? Cualquier cosa, me llamas y yo vengo, no importa la hora." ...Pero a mi papá le importa más trabajar y salir a beber con sus amigotes.
Ahora, este padre, que sí es dedicado y que sí se sacrifica por sus hijos, miren cómo es recompensado: a macanazos y golpes. ¿Es justo? Me parece que no. Mientras su hijo está sufriendo hambre, él intenta que su sufrimiento pare y lo que hace es coger cantazos de manos de un policía, que lo más probable también tenga una familia que alimentar. Se entiende que los policías estan allá bajo órdenes de sus superiores, pero hay límites que ellos parecen no conocer.
Hay que buscar cómo hacerles entender que ellos son otro grupo obrero más. Que tienen que cumplir con sus labores, pero que eso no les da derecho a abusar. Que mantener el orden se puede lograr sin golpes. Que todos pueden llevar a cabo sus distintas funciones sin privarle de comer a los demás. Que ellos no son los únicos que tienen una familia por la que velar. Que, en realidad, esa familia somos todos nosotros y todos debemos velar por el bienestar común.

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