Aunque no crean ni en la luz electrica o sean unos vendepatrias hijueputas, den gracias de vez en cuando por haber nacido aquí y contar con sus derechos de libertad de expresión.
Esa oración anterior [junto al título], la había escrito hace un tiempo y dejé eso como la introducción a una entrada del blog que nunca terminé. Ahora, par de meses después, vuelve a tomar importancia. Lo único que, después de ese corto tiempo, ya tiene que ser modificada y, en vez de agradecer, ahora hay que luchar para seguir gozando de nuestros derechos de libertad de expresión.
Ayer, le eché un vistazo al blog de Manolo Matos (Lo que me dicen las voces) y leí acerca de un proyecto de ley que quieren imponer aquí, en Puerto Rico, el cual limita nuestro derecho a la libre expresión vía internet. Mi compañero Manolo no es el único que se ha expresado en contra de este nuevo proyecto de ley, pues habemos muchos otros muy molestos con el asunto, como J. Darko de Cerebro Fucker, Ms. Consciencia desde su Descarga, Kedeus de La Letrina, Edwin Vazquez de Cargas y Descargas, más los que no conozco y los que faltan por quejarse y despotricar en contra de este gobierno de mierda.
Usualmente, vemos que los temas hablados en la blogosfera no se repiten muy a menudo. Yo, por ejemplo, trato de no repetir lo que mis compañeros han dicho por respeto y para no aburrir, pero hay ocasiones en las que amerita que todos repitamos hasta el cansancio ciertos temas y este resulta ser uno de ellos. La situación actual en Puerto Rico empeora día a día y, como dice Edwin Vázquez, "estamos frente a un gobierno que ha pasado de ser uno irresponsable a uno sumamente peligroso" porque atenta en contra de nuestros derechos y, no solo eso, sino que tras que le hemos aguantado los abusos, ¡ahora también quieren que hagamos buche!
Al parecer, ahora el ser "bloguero" se convertirá algo sucio y una forma de la cual nadie querrá ser identificado, como si fuese algo malo. Así como lo es decir que se es gay o ateo o independentista, ahora ser "bloguero" será en una razón para bajar la cabeza y esconderse por miedo a convertirse en parte de una nueva minoría marginada.
Pero nada, veamos el lado positivo de este asunto: unas vacaciones nunca vienen mal, puede que salgamos en las noticias y, por lo menos, sabemos que la pasaremos bien en corillo cuando nos toque pasar nuestra estadía de 6 meses en la cárcel.

.jpg)