¡Qué bien me fue en el examen!
Les juro que si tuviesen algo para medir mi sarcasmo (un instrumento que, de existir, lo más probable se llamase sarcasmómetro) ya lo hubiese roto.

Si logré dormir anoche más de media hora, fue mucho y les juro que no exagero. Cuando sonó la alarma del celular fue como si me hubiesen mentado la madre y me ardían los ojos más que si me hubiese caído en ellos medio litro de
Head and Shoulders... Refresh. Como ya pueden ver, empecé mal
mi día desde antes que empezara
el día.
Independientemente, traté de ser optimista y pensar en que me iría bien con el asunto ese del examen, pero como me dijo un amigo los otros días, citando a un profesor a su vez: "un pesimista no es más que un optimista con experiencia
". Y de ese tipo de experiencia, yo sí que tengo mucha, pero--aparentemente--no la suficiente.
Bueno, la cosa es que llego al salón con par de minutos para repasar, perfecto. Al ratito, llega la profesora asfixi'á a entregarnos los exámenes, no hay problema. Cuando termina de entregarle a la mitad del anfiteatro, dice: "Bueno, me dijeron que algunos exámenes no estaban grapados, pero me dí cuenta de que además le faltan páginas. Yo se los voy a entregar así y voy y resuelvo eso ahora." Okay, eso pasa. Empiezo a contestar mi cuasi-examen que empezaba normal, pero de la 7 saltaba a la 15, de ahí llegaba a la 25 y faltaban hasta la 35, seguían de 35 hasta la 39 y faltaban las restantes hasta llegar a 45... si mal no recuerdo.

Regresa la profesora y empieza a entregar las partes faltantes de los exámenes. Me fijo que utiliza un orden extraño para la repartición otra vez porque, si se dejara llevar del orden en que estabamos sentados, yo se supone que fuese de las primeras (de la segunda mitad) en recibir mi examencito, pero en las dos ocasiones, me quedé para el final. En la primera, no me afecto... ahora, en la segunda fueron otros 20.
Cuando sólo le quedaban papeles suficientes para un sólo examen más, nos manda a levantar la mano los que todavía tuviésemos un examen incompleto. Yo levanté mi brazo, entusiasmada, pensando que era yo la única. Estaba equivocada: éramos dos los que faltábamos. Cuando me fijo, era un muchacho y dije para mí: "Ah, ese examen lo más seguro me lo da a mí y lo deja a él esperando porque además de que es varón, me tiene cara como que de mama'o." Equivocada otra vez: se lo dio a él y salió--literalmente--corriendo a buscar uno para mí.

Mientras revisaba (ya como por tercera vez) los ejercicios que había contestado, vuelve a donde mí y me entrega un quintal de papeles ¡y me da hasta instrucciones del orden en que los voy a usar!
Fuuuuck! Me queda media hora y ¡¿voy a tener que desperdiciar la mitad ordenando mierdas de papeles?! De momento pensé que estaba en TVO,
Twilightzone,
Punked o algo así, raro. Jura'o que fui parte--sin saberlo--de un cruel experimento.
Bien, pues, ordeno los condena'os papeles y... sax! ¡Me faltan todavíííaaaaaaaaa! Y me sobran otros, también. Alzo la mano, se lo digo, vira. Vuelve al rato con un papel en mano, se da cuenta que no es el que necesitaba, así que vira oootra vez. Regresa y al fin me da el cabrón papel.
Misión [finalmente] cumplida: armé y contesté el dichoso examen. Hice lo más que pude.
Yo no creo en Dios, ni en santos, pero si existen, voy a necesitar de su ayuda y la de par de divinidades más para poder sacar por lo menos una D en ese puto examen. Por favor, añádanme en sus rezos esta noche y las noches siguientes, que de lo contrario me veré obligada a repetir la clase y ¿saben qué? ¡Es requisito y sólo la da mi profesora!