Antes de que me den las gracias, les digo "de nada". Yo sé que no me las iban a dar, por eso les contaré cómo les ayudo. Sucede que con este blog yo les estoy haciendo a ustedes un gran favor. Sí, un gran favor y ustedes ni cuenta se dan (por eso es que no me iban a dar las gracias; yo sé que uds. sí tienen modales y si supieran lo hubiesen hecho). Les explico.
Con mis cuentos, malos ratos y rabietas, etc., yo les ayudo a subir su autoestima por medio de un mecanismo conocido en la rama de la psicología como "comparacion social descendiente". Si llevan mucho tiempo leyendome, tienen que haber visto esas palabras antes, por lo menos en las 'etiquetitas'. Para los que todavía no sepan lo que es, de forma sencilla, es lo siguiente: las personas para subir su autoestima, por más cruel que suene, buscan a otras personas que estén en situaciones similares, pero en peor estado que ellas. Eso les hace sentir menos fracasadas, pues hay alguien peor que ellos y lo saben.
Bien, pues, tras que les ayudo a subir su autoestima, ¡les ayudo a resolver un problema existencial! ¡Es un súper 2x1! Cuántas veces uds. no se han preguntado: "¿Esto me pasa sólo a mí?" "¿Alguien más piensa como yo?" "¿Otras personas experimentarán las cosas de la misma forma que yo?" Y las respuestas para esas preguntas generales (las específicas se las van contestando uds. mismos poco a poco), las tengo yo y se las daré:
-No, no te pasa solo a tí.
-Muchas piensan de forma parecida; no exactamente igual.
-Las otras personas experimentamos lo mismo, pero siempre nuestra realidad y nuestra experiencia será distinta a la tuya.
¿Qué digo yo? Eso ya uds. lo sabían, ¿no? ¡Claro que sí! Es obvio. Todos lo sabemos, pero... ¿se han puesto a pensar en eso con detenimiento alguna vez?...
Todas las personas somos capaces de experimentar las mismas situaciones y lo hacemos en repetidas ocasiones porque ya estamos acostumbrados a que la vida humana se desarrolle de cierta forma, con un orden, por decir así, pre-determinado, limitándonos a no conocer infinidad de posibilidades existentes. (¿Van conmigo? ¿Sí? Sigan leyendo. ¿No? Viren.) Hay un sinnúmero de posibilidades para que distintos sucesos ocurran en nuestras vidas y nos suceden de forma parecida a todos los billones de seres humanos existentes porque a través de los años hemos pensado que es la forma en la cual debemos llevar nuestras vidas, pero sea como sea, por más profundo que tengamos grabado cómo debemos vivir la vida, no la vivimos igual... nunca igual. Por más parecida que sea la situación en que alguien se encuentre, es más, aunque uno de forma consciente repita la acción de alguna otra persona, no hay forma alguna de que la experiencia y la realidad vivida por la persona A sea igual a la de la persona B.
¡¿No les resulta fascinante?!