una pizca de aburrimiento, un tanto de imaginación y, luego de terminada la receta, sazonarla con risas a gusto.
Este semestre, mi mejor amigo coge una clase conmigo. Lo quiero demasiado, pero tenía intenciones de joderlo... de joderlo por que sí. No sé, no me ha hecho nada, pero por alguna razón se me ocurrió que seria cómico para mí (aunque terrible para él) joderle la existencia un poco.
Estoy segurísima de que él no tenía ni idea de que mañana teníamos un examen de psicología de la sexualidad de 7 capítulos. No hemos hablado mucho estos días, pero hemos hablado lo suficiente como para yo poder haberle comentado alguito acerca del examen. De todas formas, no lo hice; lo que hice fue buche mientras yo acá me leía el material hasta las tantas de la noche. En todo momento, yo estaba esperando con ansias llegar al salon mañana y que él me preguntara que por qué todos se veían tan tensos y hablaban de 'un examen'.
"Si, mijo, el examen es hoy. ¿No lo sabías?"
Y ver su cara de desesperación luego.
"No, no te estoy tripeando, mano."
Seguir gozando.
Lamentablemente, la vida me privó de darme ese gustazo, pues ahora cuando me conecté para ver qué está pasando con la clase (que es híbrida), me fijé en que el profesor volvió a cambiar la fecha del examen y ahora esta pautado para la semana que viene. Lo sé: badtrip. Veremos qué más se me ocurre, mientras, guardaré cuidadosamente todos los ingredientes en la gaveta, cosa de tenerlos a la mano cuando se me vuelva a presentar la oportunidad.

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