Hace tiempo que no escribía aquí y tenía un escrito empezado que quise subir... alguito de prosa poética al principio y un par de etcéteras después.... todo nacido de la frustración. Hoy lo edité un poco y decido dejarlo salir por que aunque no me parece tan bueno, hace más estando fuera que aquí conmigo....
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¿Qué nos queda?
Nos queda la nada y pronto la desesperación (¿o es al revés?), pero no nos damos cuenta por que andamos ahogados en cupones y promesas que nunca madurarán para ser cumplidas por que su intención nunca fue cumplirse, sino simplemente quedarse siendo palabra.... por que nos dan promesas conformistas que son felices quedándose en el aire y, como excelentes conformistas que aprendimos a ser, nos conformamos con eso y no pedimos más. No, no es cuestión de avaricia, es cuestión de pedir un trato justo, equitativo y respetuoso, nada de excesos, pero ni eso. No buscamos una vida placentera, tan siquiera... ¿Qué diría Freud si nos viera? No, claro, de placeres gozamos, pero solo de esos que llegan con cosas mundanas y triviales, no el placer real que produce una vida sana y productiva. ¿En qué momento de nuestra evolución nuestro organismo optó por eliminar el amor propio? Nos resolvemos como podemos en una sociedad ágil y astuta, que sabe más que nosotros por que nosotros mismos la dejamos ser así. ¡Y quién diga que hay lugar para cambio, que se atenga a las consecuencias!
No, aquí no se puede hablar de cambios... y de revoluciones, ni se diga. Son tabúes, mitos de la historia, cosas de leyendas. Eso que pasa allá en otras partes del mundo donde las personas se unen para trabajar por un mejor futuro son falacias... que son verdades que hay que ocultar a como dé lugar. Vamos, que no vaya a ser que nos dé un poco de curiosidad y querramos ver si ese tipo de cosas es posible acá.
Y la verdad se resume a que somos una nave al garete, víctima de amores patológicos que no nos dejan progresar. Vivimos en un mundo en el que ya las mujeres no quieren ser madres por miedo a traer niños a un mundo dañado; los hombres se matan unos a los otros por tener algo más en su bolsillo; los jóvenes ya no quieren estudiar por miedo a las deudas; y los ancianos tienen que volver a trabajar por que le han quitado retiros y los ahorros no le dan. Vivimos en un mundo en el que... todo está al revés y nada parece importar más que un par de ceros en un monitor, que supuestamente indican cuán rico o pobre eres. ¡¿Qué?!
¿Qué tan difícil es entender que es nuestra naturaleza humana la que nos da valor, no una cantidad monetaria, ni un título, ni un carro, ni una mansión, ni un trabajo, ni joyas, ni celulares, ni …. ni nada que no seamos nosotros mismos? Por lo visto, amamos todo lo que nos hace daño y eliminamos lo que nos pudiese sacar del atolladero, por lo que la pregunta de los sesenta y yo no sé cuántos chavitos sigue y seguirá siendo: ¿dónde dejamos nuestro raciocinio?
No sé, pero espero lo encontremos pronto... si no es que ya es demasiado tarde.
No sé, pero espero lo encontremos pronto... si no es que ya es demasiado tarde.

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