sábado, 18 de diciembre de 2010

Ceiba mujer

Aquí algo nuevo. Hoy les traigo un pseudo-poema que acabo de escribir justo ahora. La idea vino a mí ayer, pero por esperar hasta hoy para desarrollarla, perdió mucho en el camino. Surgió a raíz del seudónimo de mi media naranja, El Tabonuco. Estaba pensando qué sería si fuese a buscar un seudónimo así como el de él, con qué arbol me identificaría y, pues, la ceiba resultó ganadora.

Sé que tienen que estarse preguntando todavía: "¿Un pseudo-poema? What?" Pues, sí, es pseudo-poema por que no es es poema formal, pero tampoco encaja bajo otra categoría. Entonces, como he de recurrir a inventarme qué es, es más fácil (y más sofisticado) decir que es un pseudo-poema a que es una recolección extraña de frases o algo así. 

Por último, les advierto y dejo claro que los poemas (y/o pseudo-poemas®), al igual que los cuentos, no son lo mío... pero por lo menos los cuentos me salen bien (i.e. Soy materia, Corderitos, La apuesta *). 


Si me vas a comparar, que sea con un árbol.
Compárame con una ceiba, que de blanda solo tiene las hojas
y se mantiene ante cualquier tempestad,
que ante nada, ni nadie se dobla; toda una majestad.

Compárame con ceibas fuertes y centenarias,
como las que hacen que las carreteras del hombre se bifurquen.
Veme como imponente y bien arraigada,
de lo contrario, no me compares con nada.

No me lastimes,
que me faltan muchos años por vivir
y esta tierra no me permite migrar.
No me marques,
mira, que las heridas tardan en sanar.

Admírame y siénteme, pero con delicadeza
y cuidado con mis espinas de mármol.
Respétame y quiéreme: semilla hasta corteza.
Duérmete entre mis raíces y toma mis flores,
llévatelas, regálalas: haz de mí una muestra de amor.

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* = Si no has leído alguna/ninguna de las anteriores, te sugiero lo hagas y disfrutes. Y, si lo haces, nada te cuesta dejar un comentario... ¿o sí? 

3 comentarios:

  1. Fertil árbol de mi vida,
    Nada te confunde con los arbustos aprendices,
    Tentandome las ramas con tu silueta tupída,
    Esperemos a la noche para juntar nuestras raíces.

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  2. Innecesaria la noche para juntar apéndices,
    pero, sí, mejor esperar la oscuridad.
    Así nadie nos sospecha cómplices
    de un derroche secreto de intimidad.

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  3. Super nice, no es una quejita:) Esta super lindo!

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